La sorpresa y el lamento
Mucha gente se entera de tener una periodontitis demasiado tarde. Por desgracia nos toca vivir situaciones lamentables cuando tenemos que contarle a una persona que su problema es grave y que incluso hay dientes que no podemos salvar.
En muchos de estos casos observamos la misma respuesta: “¿Pero cómo no me he enterado antes?” “Si yo me cuido y me cepillo mucho los dientes…”
La explicación a esto es que la periodontitis da pocas señales de aviso. Además una persona puede pensar que tiene la dentadura limpia y sana, al mirarse los dientes en el espejo, cuando en realidad su encía puede tener periodontitis (estar despegada del diente, con bacterias y sarro en el interior).
Objetivo del tratamiento periodontal
El objetivo del tratamiento es eliminar la causa, que son las bacterias que se esconden dentro de la encía y se pegan a la superficie de a la raíz del diente. También se debe eliminar el sarro, que es el resultado de la mineralización de las capas de bacterias. Este sarro es como si fueran fósiles de bacterias y se pega muy fuerte a la raíz del diente, por lo que cuesta trabajo eliminarlo. Esto lo hacemos con instrumentos pequeños y afilados, que desprenden y eliminan las bacterias y el sarro.
Cuando contamos lo anterior a la gente, nos miran con cara de miedo, preguntando: ¿Pero eso dolerá mucho, no? o ¿Cómo pueden meter un instrumento dentro de la encía? La respuesta es sencilla: cuando la encía está enferma, esta despegada del diente: Dentro de ese espacio, igual que se metieron las bacterias, podemos meter instrumentos pequeños para eliminarlas. Y tampoco duele, en la medida en que la anestesia es eficaz.
Esta maniobra de desprendimiento y eliminación de las bacterias y el sarro se denomina raspado y alisado. También se usa el término curetaje, pero es inapropiado porque es un término que se aplicó para describir la maniobra de rascar la encía por dentro, cosa que ya no se hace.
En otras palabras, se trata de rascar la superficie de la raiz para dejarla limpia y permitir que la encía, que estaba despegada, se inserte nuevamente a la raíz.
En ocasiones se utiliza la cirugía, mediante el colgajo periodontal, que pretende separar más la encía, para tener mejor acceso a la limpieza. Otro objetivo de esta cirugía es darle una forma distinta a la encía para que se adapte mejor al los dientes, sobre todo cuando las bolsas eran profundas. Con ello se logra que las maniobras de cepillado sean más eficaces.
Junto a lo anterior es importantísimo controlar los factores de riesgo, como el tabaco, el bruxismo, etc. puesto que son factores que pueden determinar una mala evolución de la enfermedad.
Por último, no puede entenderse el tratamiento periodontal sin las revisiones posteriores, puesto que de estas depende el éxito a largo plazo.